Chile posee ventajas de solidez institucional

Guillermo Holzmann - Analytyca Consultores / Visión Acuícola

Nada de lo que está pasando en el país y el mundo nos es indiferente. Pero quisimos tener una voz autorizada que nos contara el fondo de porqué esta sucediendo lo que cada día vemos o leemos.

De la baja del dólar, los conflictos sociales, la estabilidad política y la relación con nuestros países vecinos se trató la conversación que sostuvimos con Guillermo Holzmann, reconocido analista político con desarrollo especializado en estrategia, inteligencia y toma de decisiones, aplicados a los ámbitos nacional e internacional.

Chile es un país que exporta principalmente materias primas y en dólares. ¿Cómo afecta la volatilidad de la divisa a nuestra imagen como país confiable económica y políticamente?

Primero, poder diferenciar dos aspectos en la pregunta, que a mi parecer se relacionan pero corren por caminos separados en su evaluación y potencial impacto, los cuales dicen relación, por una parte, con la inestabilidad de la divisa, y por otra la imagen país que proyectamos al mundo. Y su relación corresponde al paso entre la visión interna y externa.

a) Con respecto a la divisa, su volatilidad obedece a factores externos, y coyunturalmente a dos elementos: por una parte la inestabilidad (o recesión para los más pesimistas) que actualmente viven EE.UU. y la comunidad europea, y por otro, la capacidad de China de seguir creciendo y comprándonos cobre o recursos naturales en general. Adicionalmente, en ambos casos, la situación condiciona las expectativas del sector exportador, en función de la demanda internacional de bienes y servicios. A ello se agrega la política monetaria y la intervención condicionada del Banco Central, que deja a nuestra divisa asociada a las fluctuaciones de los mercados externos, tanto en términos concretos como también en sus perspectivas.

b) Con respecto a la imagen de confiabilidad económica y política de Chile, es posible plantear que en el caso de la primera, hemos sido capaces de sortear con éxito la última recesión, principalmente por tener unas finanzas publicas ordenadas y bien planificadas, tal vez (y producto del ingreso a la OCDE) aún estamos al debe en temas micro, especialmente distribución del ingreso. Adicionalmente y en función de la producción y exportación de bienes y servicios, hemos sido capaces de insertarnos a nivel global, con elementos de normativa, productividad y competitividad de clase mundial. No obstante, existen aún falencias importantes en la implementación de medidas micro asociadas al empleo, el incentivo a la inversión y regulaciones medioambientales que en épocas de crisis pasan a jugar en contra de nuestra oferta, que en términos generales es limitada respecto a otros ofertantes.

Ahora, con respecto a la imagen política, si es posible plantear a lo menos una luz de preocupación, en la medida que la conflictividad social se mantenga en el tiempo, pero lo que si se reconoce es una institucionalidad que en términos generales funciona. En este sentido, la alianza público - privada requiere un perfeccionamiento en su diseño y los objetivos a largo plazo a alcanzar. Desde una perspectiva política, se destaca en el extranjero lo positivo de nuestros indicadores como lo deficiente o incompleto de sus procesos. Así, por ejemplo, la situación de CODELCO, la industria acuícola y otras, dan cuenta de insuficiencias que exigen respuestas legislativas que se entrampan en virtud de intereses de corto plazo antes que aprovechar las ventanas de oportunidades del largo plazo.

- Dejando de lado las exportaciones de cobre ¿cómo impactan los conflictos sociales de Europa y EE.UU. en la economía chilena, considerando a nuestro país como exportador de materias primas?

Más que los conflictos sociales en sí, deberíamos plantearnos el ¿cómo los conflictos sociales de Europa y EE.UU. influyen positiva o negativamente en sus economías?, ya que de su bienestar depende su capacidad de demandar nuestros bienes y servicios. En una mirada muy simple, se puede plantear la hipótesis de que ambos gigantes estarán obligados a instituir reformas para lograr disminuir el impacto social como también político y económico de sus movimientos sociales. En esos términos, la gran demanda dice relación con la molestia hacia el sector financiero y los grandes grupos económicos y como la clase política no es capaz de representar esa demanda. Por tanto, cualquier reforma al sistema financiero o productivo de Europa o EE.UU. pone grados de incertidumbre al funcionamiento de los mercados, pudiendo pensarse en la opción de fortalecer su propia producción de bienes y servicios, con el objeto de mejorar sus condiciones internas de empleabilidad y bienestar de la población, lo que implica automáticamente un problema para el ingreso de nuestros productos. Aquí hago un paréntesis para recalcar la importancia que tiene en un escenario como este el valor agregado a nuestros productos para su diferenciación, donde las buenas prácticas (productivas, laborales, sociales, ambientales, etc.), la confiabilidad y la calidad a toda prueba, se deberán dar por sobre entendidas, ya que el primer filtro es no cumplir con algún elemento de ellos para evitar su ingreso. Adicionalmente o sobre lo anterior, es importante colocar y destacar los elementos diferenciadores que potencian el producto (CORE) de nuestros productos.

- ¿Cómo influye un conflicto como el que se gesta en Europa y Estados Unidos en los patrones de consumo de los ciudadanos, especialmente de materias primas como alimentos (que eventualmente afectaría a Chile)?

Primero entender que el conflicto apunta a la desigualdad en términos generales y a una crítica confrontacional a los organismos que sostienen la globalización (sistema financiero y grandes grupos económicos). En ese contexto, la preocupación se podría centrar más que en los patrones de consumo, en los canales de distribución final (cadenas de supermercados, retail u otros), en la medida que sean sindicados como parte de los grandes grupos económicos y en la cultura respectiva castigados con el NO COMPRAR SUS PRODUCTOS y en algunos casos puntuales, con el ataque a sus locales. Del mismo modo, estos canales al ser parte de cadenas mundiales, su comportamiento es de la misma naturaleza y no siempre coincidente con los intereses del país. Adicionalmente, las crisis que enfrentan estos organismos generan incertidumbre y perdida de confiablidad que termina afectando el comportamiento de la demanda, de la oferta y en último término el de los consumidores.

- El conflicto en la educación chilena ¿cómo afecta la imagen país? ¿Puede afectar la percepción que se tiene de Chile como un país estable y favorable para realizar negocios?

En la medida que el conflicto sea capaz de instalar el concepto de ingobernabilidad y poner en tela de juicio su institucionalidad, automáticamente nos transformamos en un país más riesgoso y por ende menos confiable para los negocios, explicándose en la medida de tener decisiones erráticas y la falta de una visión país de largo plazo en términos políticos, legales, institucionales, etc. Ya la estabilidad de los mismos es lo que da la confianza para hacer negocios. Chile posee ventajas de solidez institucional respecto a lo sucedido en otros países de la región. Sin embargo, el análisis preliminar dentro del contexto regional es bastante simple: si existe un conflicto que lleva más de 5 meses y no ha sido solucionado, indica que existe una deficiencia democrática que lo impide, incluso independiente de cuáles son las demandas. Una segunda derivada, es que este conflicto ha permitido una acumulación de demandas que funciona en forma independiente de la intensidad de las movilizaciones y ello exige preocuparse de una hoja de ruta de mediano y largo plazo, que permita canalizar las demandas y bajar la intensidad de las movilizaciones. Amabas cosas son un proceso que se debe monitorear y resulta imposible superarlo con una ley. Aparte de que ello afecte la imagen país, el tema central es cómo afecta a empresarios y al comportamiento del mercado interno en un contexto de crisis internacional y cambios políticos importantes en la región.

- ¿Qué características debería explotar Chile para resguardar o potenciar su imagen de estabilidad económica y política en el exterior?

Una de las principales características que nos viste en el exterior, corresponde al actuar de la gran mayoría de nuestras empresas exportadoras con sus respectivas características (calidad, cumplimiento de norma, etc.), debiendo entender ahora sí, que adicionalmente en esta economía global, debemos ser capaces de entender la cultura y normativa de nuestros clientes, para evitar malos entendidos por lo que en Chile no se prohíbe, pero en el exterior es mal visto (ej. Condiciones laborales, medioambientales, etc.). Un aspecto a explotar, asociado a una expresión concreta de estabilidad, es la generación de una mesa de diálogo y negociación entre Gobierno, partidos políticos, empresarios y trabajadores a partir de temas generales, para luego derivar en las propuestas concretas que nos permitan dar consistencia y solidez a una imagen ya formada, pero que resulta insuficiente para enfrentar y consolidar los mercados ya conquistados.

- ¿Cómo evalúa usted las relaciones políticas y económicas de Chile y sus países vecinos? ¿Son un "valor agregado" que da respaldo a nuestra economía?

En el caso de las relaciones económicas y políticas con la región, se pueden catalogar de positivas en términos de que mantenemos una relación fluida y amparada en convenios comerciales bilaterales que incluso resultan más fuertes y sólidos que las relaciones políticas. Es el caso de Bolivia por ejemplo y el comercio que se transa. En Argentina y Perú destacan las inversiones chilenas. Como sea, tenemos buenas relaciones económicas y comerciales y relaciones políticas discretas. Esto último debido a las definiciones de país. Chile es un país totalmente pro-globalización y se demuestra en los hechos. Argentina es menos pro-globalización, al igual que Bolivia, Ecuador y Venezuela. Brasil se acerca más a una posición como la de Chile, aunque con matices importantes. Naturalmente la relación de Chile será más cercana con quienes compartamos ese interés de incluirnos en la globalización. No obstante, también es política de Chile mantener un apoyo a la integración regional. Hace falta alianza público - privada con mirada de futuro a 50 años que nos oriente respecto a lo que se debe construir hoy. Mal que mal, nuestro mercado laboral futuro está en la región.

- Perú pasa por un buen momento económico. ¿Es esto una ventaja o amenaza para nuestro país y su economía? ¿Cómo Chile debería sacar provecho de la situación favorable del vecino?

Existen los dos aspectos. Por una parte, los costos de energía y mano de obra en Perú, generan un espacio muy significativo para empresas nacionales que deseen invertir allá para desarrollar sus productos, situación que ha mostrado un alza significativa en los últimos tres años. Por otro lado, esta misma situación a la hora de evaluar los costos de producción nacionales, nos resta competitividad a nivel internacional en productos similares. Chile comparte con Perú el eje del Pacífico que tiene por objetivo Asia, la membresía en la APEC y varios otras posiciones regionales que inevitablemente nos hace socios de largo plazo. Las inversiones privadas son de largo aliento y hay un futuro promisorio. No obstante, La Haya es un fantasma que se trata de aislar, pero afecta en la idea de pensar con mayor sentido estratégico. Las alianzas exitosas son aquellas que logran mezclar o complementar los intereses nacionales, de tal forma que el costo de romperlos es muy alto para los pueblos. En esta lógica, por ejemplo, es factible que empresas estatales de ambos países avancen hacia empresas públicas binacionales en aspectos incluso estratégicos con miras a los grandes temas de este milenio y en especial para agregar valor a la exportación de recursos naturales.

- Para finalizar, ¿a qué se debe que se estén sucediendo casi simultáneamente grandes manifestaciones sociales y políticas en diversos países del planeta? ¿a qué se debe la generación de los "indignados"? ¿Existe un cambio en la mentalidad de las nuevas generaciones que se atreve a manifestarse contra sus gobiernos en pro de sus derechos y beneficios?

El concepto central que es común en todas las protestas es DESIGUALDAD, expresada conforme el contexto en el cual se dan las movilizaciones. Por una parte, se enfatiza la concentración de la riqueza versus la mala distribución; la crítica a las empresas financieras internacionales (bancos, aseguradoras y otras), a las empresas industriales por sus ganancias excesivas; y al Estado por sus niveles de corrupción, lo cual se demuestra además en la falta de adhesión a los gobiernos, los partidos políticos y el parlamento. Todo ello, es posible por el proceso de globalización que establece una plataforma de base capitalista y las TICs que posibilitan una coordinación social por fuera de los mecanismos institucionales. De esta forma, las redes sociales y los mensajes de textos se transforman en instrumentos eficientes de instalación de temas y de convocatoria, que resulta transversal y no responde específicamente a posiciones ideológicas tradicionales. En definitiva, es una expresión social de cambio que es concordante con los recursos y ambientes que definen el siglo XXI, el siglo del conocimiento. Aquellos que piensan que es una onda y pasara me atrevería a decir que yerran el diagnóstico. Los avances logrados en expectativas y aspiraciones por una sociedad más educada, exige una democracia acorde a estos tiempos y allí se encuentra una falencia que cada vez es más evidente en las democracias menos desarrolladas o inexistentes (Medio Oriente) de aquellas con mayor grado de desarrollo (Europa). Chile está en una posición intermedia. Es importante destacar que las protestas finalmente son contra el sistema en su conjunto, tanto el sistema político como el democrático, y los gobiernos resultan ser los agentes de cambio donde deben mostrar sus capacidades y compromisos democráticos para sortear en forma eficiente estas crisis. Si ello ni fuese así, los cambios futuros serán más bruscos y de mayor costo para todos los actores del sistema.