Hablemos Bien (4)

Página quincenal sobre corrección, precisión y belleza idiomáticas

escrita por el Prof. Germán Escobar. Nº 4, 24 de abril de 2017

El léxico:  1. pobreza

Si dejas que la pereza te domine, te basta con tomar las frutas de las ramas bajas, pero si miras arriba verás que entre el follaje del árbol se encuentran las frutas más desarrolladas y sabrosas. Es lo que ocurre con tu habla: si te das vueltas con unas pocas y pobres palabras, te pierdes la riqueza pletórica de términos que te ofrece el léxico español y no nutres tu inteligencia, pues palabra y concepto son, en rigor, lo mismo.

¡Qué pobreza! Se vive con algunas escasas palabras y como la ignorancia es atrevida, se violan fácilmente significados, como si a una sartén la usáramos como olla, como cacerola, como plato y hasta como taza. Un gran maestro manchego, que desde la cátedra (Universidad de Chile) vivificó nuestra lengua,  llamaba palabras ómnibus a esas que se usan para los más variados significados (ómnibus = para todo). Veamos algunas:

Pareja: significa 2 (par), pero ahora el vulgo la ha hecho 1, con ambigua significación:  el hombre no tiene una mujer, sino una pareja; la mujer tiene pareja, no hombre ni marido ni amante y de ahí se sigue para lo que se le ocurra, ya sea en lo “hetero” como en lo “homo”.

Jornada: los locutores de la televisión  han olvidado la palabra “día”; para ellos las cosas ocurren “en la presente jornada”. En rigor, “jornada” es el camino que se recorre en un día de viaje y, por extensión, es el día laboral, de allí los términos “jornal” (la paga por un día de trabajo) y “jornalero”(el que trabaja por día).

Mascota: originalmente es la persona o cosa que sirve de talismán para la buena suerte; por extensión es el animal de compañía doméstica. ¿No será más preciso decir “mi perro”, “mi gato” en lugar de “mi mascota”?

Pololeo: siempre fue una relación amorosa retenida en la formalidad, algo así como una tierna amistad–amor juvenil, pero hoy se emplea para toda relación amorosa, incluso de una pareja de viejos, lo que parece harto ridículo, por decir lo menos.

Femicidio: esta es una palabra nueva que los “maestros” de la lengua televisiva han ido imponiendo para designar el asesinato de una mujer. Pero ¿no es que somos iguales?, entonces, ¿no basta con “homicidio”, pues esta palabra significa el asesinato de un ser humano? ¿O es que la ignorancia lleva a suponer que el “homicidio” es para el hombre, como si dijéramos “hombricidio”?  Si admitimos este despilfarro de “cidios”, llegaremos a “niñicidio”, “jovencidio”, “viejicidio”. Basta con “homicidio”.

Tema: ahora todo es tema, ya no hay asuntos, cuestiones, tópicos, materias, negocios, etc. El tema es que no puedo salir; ya me vas a salir con el tema de tu empleada; el tema de la delincuencia choca con el tema de la justicia, etc., etc. …

¿Remedio para este mal? La cultura, en el sentido puro de esta palabra y esa cultura, para su efecto idiomático, está en los libros, en la buena literatura, en los autores que han sido maestros del idioma. Leer, leer, aprendiendo a disfrutar con la lectura.

Próximo número: la concordancia

Consultas vía email: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

 

 

 

Tagged under Lenguaje escobar