Pensar y decir bien Nº 11

Página quincenal sobre pensamiento y lenguaje
Escrita por el Prof. Germán Escobar – Nº 11, 13 de diciembre de 2011

Ha venido a ver si va a haber reunión

Ha venido: la forma verbal “ha” acompaña a participios: ha vivido, ha cantado, ha bebido, ha estudiado, etc.

A ver: la preposición “a” acompaña al infinitivo “ver”, como en  a hablar, a crecer, a escribir, a visitar, etc.

A haber:  la preposición “a” integra la forma verbal perifrástica “ir a”: iremos a pasear, van al sur, fui a mirar, vas a salir, etc.

Conclusión: el verbo “haber”, en su forma “ha” solo se emplea acompañando participios. La preposición “a” solo acompaña infinitivos.

Expresiones que se suele escuchar

 

He aquí algunas que se citan como proverbiales, aplicándose a situaciones humanas (Dejo al lector la tarea de encontrar la aplicación en cada caso):

Mal de Diógenes. Se escucha esta expresión para caracterizar esa extraña conducta en la que alguien junta variedad de objetos casi inservibles en desordenado y sucio conjunto en medio del cual vive. La alusión a Diógenes no es del todo  justa, pues él fue un personaje griego de gran inteligencia, que menospreció las convenciones sociales hasta el extremo de que vivía dentro de un tonel, que de día empujaba por diferentes sitios, mientras llevaba una lámpara encendida para buscar un hombre, es decir, a alguien que mereciera realmente el nombre de tal. Se le considera el fundador de la escuela cínica, la cual predica el dominio de los sentidos y de las pasiones.

Espada de Damocles. Súbdito que envidiaba la riqueza de su rey. Éste lo invitó a un festín, en el curso del cual le dijo que mirara hacia arriba, lo que hizo Damocles, viendo que sobre su cabeza pendía una aguda espada sujeta por un delgadísimo hilo. Comprendió así cuán frágiles son la riqueza y el poder.

Caja de Pandora. Personaje de la mitología griega, poseedora de una caja que contenía una serie de males divinos para que fuesen un castigo para los hombres lujuriosos. Al levantar la tapa Pandora, se escaparon las miserias, sufrimientos y aun la muerte. Sin embargo, en el fondo quedó la esperanza.

Lecho de Procusto. Este era un bandido que asaltaba a los viajeros y los llevaba a un lecho pequeño, si eran de mayor estatura y a uno grande si eran bajos, cortándoles las extremidades a los primeros, y estirando cruelmente a los segundos.

Expresiones erróneas

“De todo hay en la viña del Señor”.  Se emplea como una expresión resignada, por ejemplo, como aceptando que hay que tolerar a personas indeseables. Respetando este sentido, hay que cambiar la palabra “viña” por “villa” (El Señor gobierna una villa o pueblo, no una viña).

“De dulce y de grasa”.  En el sentido que algo tiene dos caras, lo bueno o grato y lo malo o ingrato. Pero a lo dulce se opone lo amargo, no la grasa. Para ser correcta, esta expresión debe emplear la palabra “agraz”, que es sinónimo de “amargo”: de dulce y de agraz.

“Peor es mascar lauchas”.  Esta expresión se emplea en el sentido de que hay que conformarse con lo que sea cuando no hay cómo satisfacer una necesidad, pero debería ser “peor es mascar la hucha”. La “hucha” es la alcancía. O sea: resígnate a dar mascadas a la alcancía (no a una laucha) si no tienes monedas para resolver tu necesidad.

Se los aviso hoy para que no se equivoquen

Yo aviso algo a ustedes. Ese algo es “lo” que yo aviso, por lo tanto es singular: lo, no plural (los) y ustedes está expresado por el pronombre “se”, en ningún caso por “los”, que es lo que se dice erróneamente en este ejemplo. Entonces, lo correcto es se lo aviso hoy para que no se equivoquen. Asimismo: se lo advierto: estudien mucho; se lo encargo a ustedes para que lo cuiden.

Ambigüedad

Cuando decimos “el gerente habló con la secretaria en su oficina”, surge la duda respecto a la oficina en la que se habló: ¿en la del gerente o en la de la secretaria? La duda es válida, pues el posesivo “su” les conviene a ambos. Este es un ejemplo de ambigüedad que se resuelve redactando de otro modo, por ejemplo: en la oficina del gerente, este habló con su secretaria, o bien: en la oficina de la secretaria el gerente habló con ella. Otros ejemplos:

Los asistentes que estaban fatigados se retiraron. ¿Se retiraron todos o solo los que estaban fatigados?

Los asistentes, que estaban fatigados, se retiraron. En este caso, las comas destacan la oración explicativa que estaban retirados y en el lenguaje oral la entonación la destaca como una características de todos los asistentes.

Los asistentes que estaban fatigados, se retiraron. Aquí se ha puesto coma después de “retirados” para reproducir la entonación que expresa que se retiraron nada más los asistentes que estaban fatigados (aun cuando gramaticalmente no va coma en este caso).

Si el hombre supiera lo que vale la mujer andaría en cuatro patas en su búsqueda.

En este ejemplo hay ambigüedad: a) si el hombre supiera lo que (él) vale, la mujer andaría tras él; b) si el hombre supiera lo que vale la mujer (ella), sería él quien andaría tras ella. La coma disuelve la ambigüedad, según lo que se quiere decir y si es una expresión oral, la entonación cumple la función de aclarar.

Dijo que esta mañana vendrá. Puede entenderse como que alguien dijo que vendrá esta mañana (hoy), o que alguien a quien se individualiza como “ésta” va a venir mañana. La ambigüedad la resuelve la ausencia o la presencia de la tilde sobre la “e” de “esta”.