¿Impuestos Transitorios y reconstrucción nacional?

En enero, al momento de la elección del Presidente Sebastián Piñera, nadie se imaginó que, al mes de asumir la Primera Magistratura, el nuevo gobernante patrocinaría un proyecto de ley de aumento tributario. Hasta ese momento todos asumían que el gobierno de la Alianza Por Chile financiaría su programa con gestión y crecimiento económico. Por lo demás, así lo había hecho saber el actual Mandatario y los partidos que lo apoyan.

Producto del terremoto que sacudió al país el 27 de febrero, las cosas variaron. Así, luego del cambio de mando, el nuevo gobierno modificó brusca y sorpresivamente su tradicional discurso, buscando mayores ingresos, ya que el análisis de la catastrófica situación en que había quedado el país indicaba que se requería de cirugía mayor, y que ello significaba, urgentemente, la obtención de nuevos recursos no considerados ni en los programas de campaña ni en los presupuestos de la Nación.

Como todos sabemos que los recursos provienen de fuentes limitadas, y de mucho consenso político, se apeló a lo que siempre resulta más fácil y rápido en nuestro país ante este tipo de situaciones: los impuestos. De esta manera, los expertos del Gobierno –directamente liderados por el Presidente de la República- elaboraron un proyecto de ley que se envió al Congreso Nacional, que aumenta transitoriamente el Impuesto de Primera Categoría, por los años calendarios 2011 y 2012.

Para el primer período, se propuso una tasa adicional al régimen vigente de 3%, elevando el impuesto a 20%. Para el segundo, dicho aumento disminuye a la mitad, lo que deja el Impuesto de Primera Categoría en 18,5 % para el año calendario 2012. Finalmente, se establece que la tasa retorna al nivel general de 17% actual a partir del año calendario 2013. 

Revisando los detalles

Conjuntamente con lo anterior, y para atenuar el aumento de este impuesto, se propuso la creación de un régimen de tributación con una cuota exenta del Impuesto de Primera Categoría, orientado principalmente a las micro, pequeñas y medianas empresas, cuyos ingresos anuales totales del giro no excedieran de 28.000 UTM. Quienes cumplan con el requisito propuesto, y sólo respecto de aquellas utilidades reinvertidas y hasta por un monto de 1.440 UTM anuales, se agregó que estarían exentas del pago de Impuesto de Primera Categoría. Nótese que esta exención no se aplica al impuesto personal, que sigue vigente. Además, se incorporó un nuevo régimen con un rango de tributación de entre 3,5% y 9%, dependiendo del precio del cobre, que operará durante 2011 y 2012. Se rebajó a la mitad la tasa del Impuesto de Timbres y Estampillas, y se limitó el beneficio de los depósitos convenidos a un monto máximo anual de 900 UF.

Por otro lado, se estableció un aumento de la tributación del tabaco mediante un sistema de imposición mixto que contempla la aplicación de un impuesto de suma fija, o ad volumen, en función de la unidad tributaria mensual, de aproximadamente $50 pesos por cajetilla de cigarrillos de veinte unidades, o la suma menor que proporcionalmente corresponda, tratándose de envoltorios más pequeños, más un impuesto proporcional o ad valorem de 62,3%, aplicado sobre el precio de venta al consumidor, incluido impuestos, por cajetilla de cigarrillos.

Las medidas consultan un aumento transitorio del impuesto territorial por los años calendarios 2011 y 2012 a aquellos inmuebles con un avalúo fiscal superior a $96.000.000, es decir, un 5% de los inmuebles con mayor avalúo fiscal o el 1,5% del total de los bienes raíces, mediante la aplicación de una sobretasa a beneficio fiscal de 0,275%.

Finalmente, se restringe el beneficio tributario asociado al DFL 2, el que quedará acotado a un máximo de 2 propiedades por persona natural, sin efecto retroactivo.

Problemas de base

El proyecto establece que estas medidas entrarán en vigencia 90 días después de que la ley sea publicada en el Diario Oficial.

Esta normativa, aprobada en sus discusiones general y particular por la Cámara de Diputados el 18 de mayo, plantea, a nuestro juicio, dos problemas no menores: primero, el efecto que tendrá en la clase media el aumento de las contribuciones, y segundo, qué garantía tiene el empresariado y en definitiva el país, de que el aumento propuesto será efectivamente transitorio. No es novedad para los contribuyentes que este tipo de aumentos tributarios que parten como transitorios, al cumplirse los plazos estipulados, siempre terminan como permanentes.

Los ejemplos son muchos y odiosos, y los contribuyentes con buena memoria tienen en la retina lo que ha sucedido en el pasado cuando nuestro país ha enfrentado situaciones catastróficas recurriendo a estas alzas transitorias de impuestos. Al final la clase media es la más perjudicada, ya que, además de asumir los costos de la recuperación de sus bienes, deberá pagar mayores impuestos transitorios con la incertidumbre de que éstos se transformen en permanentes.